Patricia Olave: “Este es un proceso de volver a lo natural pero innovando inteligentemente”

Patricia Olave: “Este es un proceso de volver a lo natural pero innovando inteligentemente”

Naturalmente antibacterianos y de gran dureza, sus productos provienen de este desecho que también los vuelve biodegradables al fin de su vida útil. Patricia Olave, una de sus fundadoras, proyectó el potencial de esta industria en el marco de la economía circular y consideró importante preguntarnos por nuestro rol en tiempos donde se cuestiona el impacto ambiental de su consumo.  

Al otro lado de la línea, desde Valparaíso y con una sirena de fondo que suena a ratos, invita a cuestionar nuestro rol de consumidores como también a exigir nuevas formas de hacer las cosas. “Al final, todos tenemos que ser parte de esto o el impacto no es tan grande”, anticipa con un tono tanto de preocupación como oportunidad.

Quien habla es Patricia Olave, una de las fundadoras de Valnux. Este es un emprendimiento proveniente de la V Región y que desarrolla artículos de cocina en base a la cáscara de nuez. De ahí su nombre, reconocerá, porque la primera sílaba viene de “valorización” y la segunda de este fruto seco, en latín.

Al preguntarle responde que sí, fue una idea suya que surgió en su tesis de pregrado. Aprovechó la instancia, como estudiante de ingeniería en diseño de productos, para desarrollar algo con trascendencia y que no quedara en los cánones habituales de producción. Al mismo tiempo se refiere al nogal que había en su casa, en Rancagua, y lo difícil de triturar esa primera capa. La materia prima siempre estuvo ahí”, se ríe al teléfono.

“Encuentro fascinante la innovación en materiales. Alrededor del mundo hay muchas cosas que se hacen con residuos orgánicos, por lo que mi idea siempre fue buscar acá, a nivel nacional, una industria de dónde sacar algo. Eso era un punto importante, porque ser industrial facilita un montón el no tener que recurrir a campañas de recolección”, argumenta.

Durante su investigación conoció a Natalia Valencia, ingeniera química, quien aportó lo científico y los análisis de laboratorio. Dieron los primeros pasos, recolectaron cáscaras de proveedores que no les veían mayor uso o venta y desarrollaron prototipos. Hoy, estos últimos ya son productos establecidos, donde encontramos platos y tablas de cortes.

“Con todo lo investigado logramos ubicar propiedades de la nuez y descubrir que es naturalmente antibacteriana. Esto fue un gran avance porque en el mercado existen potentes antibacterianos pero son sintéticos y dañinos para la salud. ¿Por qué seguir recurriendo a estos que, generalmente, pueden crear bacterias ante esos mismos químicos?”, se termina preguntando al otro lado de la línea.

La industria de la nuez en nuestro país es bastante extraña, menciona. Cerca del 95% se exporta a mercados asiáticos, europeos y a Estados Unidos, quedando un bajo porcentaje en nuestro país. Esto le llama la atención, tratándose de una gran fuente de vitaminas y antioxidantes. “Los mayores usos de la cáscara son para quemar con esta u otros más ligados al paisajismo. Se utiliza como suelo orgánico y también para decoración”, afirma.

Olave recuerda que, en su minuto, trabajando en la investigación, un proveedor de nueces le comentó que la cáscara era todo un tema.  “Debía tenerlas guardadas hasta venderlas todas, lo que demoraba al existir poca demanda y al ser toneladas almacenadas. Se ha tratado de promover investigación entorno al tema pero, hasta el momento, no se generó ninguna ventaja o algo que trascendiera”.

Lo anterior, con una voz que se proyecta como lo que quiere decir, la hace valorar a un futuro consumidor más consciente.

“Es un proceso personal y que tiene que ver con cuestionar las cosas. El feminismo ha puesto en mira las desigualdades de género y aquí pasa lo mismo con los productos del mercado. Ver que existen procesados y que en cada uno de esos procesos se restan propiedades naturales del alimento, siendo reemplazadas por otras cosas. ¿Cuánta energía se gastó en eso? O preguntarnos cuánta agua se utilizó, o hablar de la crisis del agua que hay en general. Porque en mi casa es fácil al abrir la llave, pero en otras partes ni eso existe. Tiene que ver con algo muy integral, de ser consciente de que cada decisión tiene un impacto”.

–Más allá de que la palabra nos da luces de la respuesta, ¿qué caracteriza a un producto naturalmente antibacteriano como los suyos?

Básicamente, quiere decir que evita el crecimiento de las bacterias. Hoy en día todos los alimentos son susceptibles y hace poco se conoció la noticia de 20 alumnos infectados en un colegio. La Salmonella, Escherichia coli, Listeriosis, son bacterias comúnmente presentes y la idea es evitar enfermedades de transmisión alimentaria que estén en crecimiento y asegurarlos con los artículos de cocina. No generar una reparación al daño, sino evitarlo.

–¿Qué otras características tiene la cáscara de nuez?

Es un material muy duro, por lo mismo tampoco es comestible pero sí tiene propiedades mecánicas. Por ese lado es beneficioso para los artículos de cocina al ser resistentes.

–¿Y siempre tuvieron en mente artículos de cocina o hubo otras ideas de productos?

Aún hay otras ideas que las pensamos como posibilidades a futuro, por ejemplo artículos de higiene. Uno muy potente y que queremos desarrollar es el cepillo de dientes. ¿Cuántos compramos al año? Deberíamos cambiarlos cada tres meses, más o menos, todos los ocupamos y cada uno de estos está hecho de plástico. Ese es el potencial, ya que Valnux trabaja con material que no generará un cambio ambiental tan grande después de su uso. Protegiendo siempre de las bacterias.

–¿Qué impacto logran sus productos?

Todo está planteado, desde el principio, con un concepto de economía circular. Aprovechar un residuo, transformarlo en un material útil para hacer productos de uso cotidiano y que no utilicen de otro tipo. Llegará el momento en que ese objeto tendrá el fin de su vida útil y la gracia de esto es que puede ser compostable. Se puede llevar a la tierra y desintegrar fácilmente, sin causar mayores daños ambientales. Aunque lo anterior no es lo primero que buscamos hacer, ya que la idea es que nos traigan de vuelta estos productos y ver en qué condiciones están para reciclarlos antes que cualquier cosa.

–Lo que iría totalmente en contra a lo que culturalmente entendemos, porque la lógica es botarlos antes que reciclarlos y no darles un uso compostable al ser la mayoría de plástico.

Sí, además que la alimentación es algo referente a todos, por lo que debemos alinearlo a eso. Debemos alimentarnos bien y ser conscientes con las cosas que están interviniendo en nuestra cocina. Este es un proceso de volver a lo natural pero innovando inteligentemente. Ambas son compatibles sin dejar de lado esta sabiduría natural o de años que se ha desarrollado. Hay cosas que hemos ido olvidando debido a las facilidades que nos ha dado el mercado.

–¿No existe una cultura por lo biodegradable o compostable?

Es baja. Es importante hablar estos temas porque incluso el papel es compostable pero, ¿cuántos de nosotros, realmente, lo deposita en la tierra para no contaminar? Juntar todo en la basura es lo peor que podemos hacer pero a la vez resulta lo más común, porque el mercado lo facilitó así. Hoy tenemos una bolsa negra donde cabe todo lo que queremos, que irá a parar a un mismo lugar siempre. Así desaprovechamos estos conceptos que ven la basura solo como algo mental y que, de verdad, esto podría servir de materia prima para otro proceso. Es cierto que estamos atrasados en los temas pero siempre es buen momento para partir. Todo va por entender en que conlleva un ciclo y como consumidores tenemos cierta responsabilidad, al igual que los productores. Hay que ser conscientes y evaluar que tenga potencial.

–¿En qué sentido?

En que puedo desarrollar algo compostable pero si la persona decide no hacerlo, lo agarra y deja igual en la basura, igual va a parar todo junto. Estamos haciendo una diferencia en el producto en sí, pero los rellenos sanitarios seguirán siendo un desperdicio de tierra enorme. Por lo mismo, es importante hablar de estos temas y tener consciencia.

–Volviendo a la cáscara, ¿era materia prima desvalorizada en su minuto?

La cáscara se saca y se vende, en muy baja cantidad, teniendo sus mayores usos en la quema o el paisajismo. Lo último tiene que ver con suelo orgánico, que en vez de poner piedras u otra cosa se usaba la cáscara. La demanda es baja porque no adquiere mayor valor para el productor, por el hecho de descascarar y mantenerlas almacenadas durante el tiempo que demore en venderlas.

–Hoy en día, ¿cómo se abastecen?

Como estamos en Valparaíso, nos contactamos con una productora orgánica de Quillota. Ella tiene sus hectáreas, procesos controlados y usa solo fertilizante de control de plagas a base de algas. Nosotras tomamos las cáscaras tras el proceso de trituración. De ahí elegimos los tamaños de granos para que se conviertan en material. Sería ideal que los proveedores tuvieran la conciencia de no llenar con químicos sus nueces.

–¿Es una tendencia?

No, es que las plagas existen. Los monocultivos inherentemente traen plagas y conlleva a fertilizar la tierra, entonces los químicos igual la hacen fácil. Existe maquinaria que estandariza a un montón de árboles, pero también existen productos más naturales en Chile ya que se está generando conciencia. En mercados internacionales, donde finalmente va a parar la nuez, esto es mayor al tratarse de algo más sano y sin productos agrícolas que pueden llevar riesgos, enfermedades o alterar propiedades.

–Otro punto importante es que Valnux está abierto a desarrollar productos que requiera el usuario, incluso con un banner donde se les puede proponer una idea. 

Nos hemos acercado con propuestas de ecodiseño. La idea siempre es mostrar este material antibacteriano, natural, biodegradable y muy versátil.  Moldeado a muchas formas. A partir de ahí pensamos que si existe una necesidad al respecto podemos diseñar y fabricar en conjunto. Que sea algo útil.

–¿Como qué?

Pensar en juguetes, artículos de bebé, aseo, cocina…

–Podría replicarse a muchas áreas…

Claro, esa es la idea. Evitar el uso de otros materiales y mejor dedicarnos  esta materia prima.  Tenemos proyecciones de crecimiento más allá de 2020, por lo que seguiremos teniendo en cada temporada. En abril de cada año tenemos una nueva gran cantidad.

–¿Cuál es la “Diferencia en tu receta”? Como reza su lema.

Valnux viene a ser una diferencia en la receta no solo pensando en artículos de cocina, sino también marcamos la diferencia a que tú mismo como consumidor la hagas. Que estés comprando y analizando productos que vienen de fuentes naturales y que son antibacterianos naturales, versus el uso de tanto producto químico.

Imagen principal cortesía de  Luca Volpe / Unsplash. Interior: Felix Mittermeier / Unsplash y Valnux

VER ENTREVISTA ORIGINAL AQUÍ http://www.innovacion.cl/entrevista/valnux-el-emprendimiento-de-los-objetos-creados-con-cascaras-de-nuez/

26/03/2019 / Autor: Marcelo Salazar.

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